Penumbra


Prólogo


El viento se deslizaba por entre los edificios de Valencia. De noche, la ciudad era silenciosa y tranquila, pero la contaminación atmosférica y lumínica desorientó por unos instantes al muchacho que caminaba despacio por la acera. La humedad le erizaba los cabellos creando rizados remolinos sobre su frente.
Con las manos metidas en los bolsillos y la cabeza gacha se replanteaba su vida. Todo había cambiado en unos meses para él. Su familia, ya no existía. Sus amigos, eran algo que había quedado perdido en el olvido y que, después de tantos cambios, carecía de sentido. Incluso su propia existencia se vio diezmada tan solo por lo que encerraban unas simples palabras escritas en un trozo de papel.
Todo por culpa de esa maldita guerra y la profecía que la acompañaba.

Cruzó el paseo marítimo y comenzó a caminar por la playa. Un restaurante próximo al mar estaba recogiendo y apagando las luces. Ya casi era de día, y estaba prácticamente desierta, a excepción de algunos adolescentes enamorados que iban a sentarse allí.
Se dejó caer en la cálida arena y hundió las manos en ella mientras tomaba una gran bocanada de aire de mar.
Una sombra cruzó volando la noche, produciendo una suave brisa que le removió los cabellos, casi como un aleteo. El muchacho sonrió de medio lado.
Tan solo tenía que cumplir con la misión que le habían encomendado y sería libre para seguir su camino. Tan solo debía encontrar a la chica y asegurarse de que estaba sana y salva.
Parecía sencillo, ¿no?

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